miércoles, 30 de mayo de 2007

Alpha Blondy en el Teatro de Verano

ALPHA BLONDY por Marcelo Marques
Teatro de verano, 17 de mayo de 2007

Publicado en www.bandajoven.com
Mayo de 2007

Alpha Blondy & The Solar System pasaron por Montevideo dejando en el aire melodías reggae mientras el público del Teatro exhalaba el aroma a cannabis (el cual Blondy repudia).
Iniciando su show a las 9 y cuarto de la noche y con el panorama ambientado minutos antes por los Monoroots, los Solar System ingresaron en escena luciendo a un bajista que hacía de su instrumento genialidades. Dos coristas entraron brillando con sus voces para dejar en claro que ésta era una fiesta para celebrar el reggae. Para el segundo tema Alpha Blondy apareció vestido con pantalón y campera camuflada, remera roja y sombrero blanco que se lo quitó luego de unas canciones.
Mientras el marfileño de Blondy bailaba con sus rodillas en alto una amplia bandera con los colores rasta era agitada en el público. “I love you Uruguay. My brothers and my sisters” declaró el cincuentón saludando a los presentes que tenían sobre sí una nube de humo. “Water is the symbol of eternity” flasheó el cantante para pasar a cantar a capella sólo con una de sus coristas. La mejor parte del show. Fueron aplaudidos y ovacionados mientras otros ya re-pasados sin prestar atención ni respeto a esas voces reían y gritaban encima de la canción. Luego de algunas canciones que no hacen apología a la marihuana sino que vienen desde un punto de vista de un pacifismo religioso (esto no quiere decir que no puedan ir las cosas juntas), la otra corista presentó a los Solar System. Una banda multiétnica que se divirtió al igual que los dreadlocks, rastas y curiosos que había entre el público. Esta presentación de la banda no sólo incluyó músicos sino que se agregaron a la lista quienes trabajan detrás del escenario en cada show.
Para el final Alpha Blondy terminó bailando al frente con el bajista y las dos coristas para despedirse de un Teatro de verano que debe tener todavía esa nube “re-loca” encima dando vueltas.

El Cuarteto de Nos en el Teatro de Verano

EL CUARTETO DE NOS por Marcelo Marques
12 de mayo de 2007

Publicado en www.bandajoven.com
Mayo de 2007

La presentación del disco RARO incluyó tres noches con entradas agotadas en el Teatro de Otoño, así bautizado por el cuarteto al renovado Teatro de Verano del Parque Rodó.

La segunda noche de este triple recital fue iniciada, al igual que las otras, por Vázquez Melo, el pronosticador del tiempo del informativo Subrayado de canal 10 que en un par de años tomó casi la misma fama que los conductores del programa. El coro de los espectadores que esperaban al Cuarteto de Nos le dedicaba al presentador diferentes cánticos como: “Pingüino! Pingüino!”, apodo para Vázquez Melo que en ocasión del cambio de nombre del Teatro y por referencia al clima fue elegido como animador. Una muy buena decisión.
El primer tema “Hoy estoy raro” comenzó a todo poder y fue recibido por el público de varias edades que se notó entusiasmado a lo largo de toda la fría noche. “Hice el curso de mitología pero de mí los dioses se reían” escupió Roberto Musso (guitarra y voz) en “Ya no sé que hacer conmigo” para exponer el eje central de la banda, el humor negro y la ironía siguiendo el hilo de la canción anterior. En el fondo del escenario dos pequeñas tribunas de frente eran testigos de cerca de la música que sacudía al Teatro. Con tan sólo esos dos primeros temas el Cuarteto ya tenía al público en el bolsillo. Santiago Tavella (bajo y voz) y Riki Musso (guitarra y voz) pasaron muchas veces al lugar de frontman en temas como “Pobre Papá” y “Autos Nuevos”. Entre los dos le arrancaron risas y aplausos al público gracias a sus mordaces bromas con picardía. El Cuarteto de Nos es la (única) banda de ¿rock? de Uruguay que narra situaciones cotidianas de típicos personajes pero que trasladadas a la exageración logran ese éxito indiscutible.
Sentados en un living de ficción, y luego de otra entrada de Vázquez Melo relatando frases con doble sentido y jugando con sentidos homónimos, sonaron versiones acústicas de temas casi en el olvido de los primeros años del grupo. Para cada canción la banda tenía planificado diferentes videos. Éstos eran proyectados en tres pantallas que se posaban sobre el escenario las cuales ambientaban y vigorizaban el recurso del humor y la exageración utilizado por la banda por más de 20 años. El desfile de canciones no sólo incluyó los hits radiales de Raro “Invierno del ‘92” y “Yendo a la casa de Damián” sino que a éstos se sumaron “Sólo un rumor” del disco Otra Navidad en las Trincheras de 1994, “El día que Artigas se emborrachó” de Tren Bala de 1996 y “Me amo” de Cortamambo de 2000 entre otros. La destacada trayectoria de más de dos décadas de la banda parece ser que recién ahora es reconocida masivamente por un público que siempre los valoró pero que sentía ese miedo al absurdo y al humor negro.
Entre canción y canción la ovación se hacía notar. No había quién silenciara a los escandalosos nuevos fanáticos (adolescentes) que cantaban todos los temas (en especial los del último disco) y desafinaban hasta quedar afónicos. Para el cierre Alvin Pintos (baterista), el enfant gâté del grupo, también pasó al frente al igual que sus compañeros para entonar “Yo soy Alvin” la divertida canción referida a su posición en la banda del disco Revista Ésta de 1998. “Nos hacen salir de libreto” exclamó Roberto Musso como respuesta a la demanda y así dar paso a sus últimos dos temas de la noche, el primero: el cover de los Beatles “Bo Cartero” y por último la ya lejana pero clásica “Me agarré el pitito con el cierre” en su nueva versión.

Metal Fest 2, Montevideo

METAL FEST 2 por Marcelo Marques
(Sepultura, Reytoro, Radical, Narval, Rata Blanca)

Velódromo. 21 de abril de 2007.

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Abril de 2006

Entre lluvia, horarios impuntuales y frases cursis pasó la segunda edición del Metal Fest en Montevideo con mayor convocatoria que el año pasado pero con un Velódromo casi incompleto. Desde afuera en los alrededores muchos metaleros esperan el inicio del festival programado para las 19 hs. que empezaría casi con tres horas de retraso.
Una voz robótica abre el Metal Fest de este año frente a miles de personas. La primera banda en subirse al escenario fue Sepultura, quienes por trayectoria deberían haber cerrado. Aunque no estuvieron sus principales dos miembros fundadores Max e Iggor Cavalera quienes lanzaron aquel primer disco de la banda en 1985, esta formación sonó contundente e impulsiva pero que no colmó la expectativa de 23 años para verlos en vivo. Por ahí se escuchaba: “Tantos años para esto.” Como fondo a las espaldas de Sepultura hay un telón rojo con un dibujo de un robot rezando. Entre temas dedicados para los fanáticos y algunos “Fuck you” el show se torna monótono. Para las otras cuatro bandas siguientes el fondo del escenario va a vestirse con un telón de Rata Blanca en negro, azul y blanco. Con tan sólo un lugar para comprar un vaso de cerveza a 40 pesos y gente embarrada hasta el cuello es el turno de las bandas uruguayas. Sube al escenario Rey Toro para demostrar el poderío metalero de acá. “La sed y el hambre” y “Tiro de mierda” fueron tal vez las más agitadas por el pogo que saltó en todos los momentos de la presentación. Fabián Furtado alias Chupete (cantante y ex Chopper) levantó los típicos cuernos de toro que siempre tiene sobre el escenario para provocar a su público y sentir una respuesta acertada. Antes de tocar “Peste” una frase de Chupete dejó a todos helados: “Entren a reytoro.com, invadan a mails y pidan Chopper” Una forma de publicitar una página web que en vivo frente a miles de personas suena desesperadamente falible. “Que dure el metal!” suplicó el cantante para el cierre de su presentación. Mientras se esperaba a Radical y a Narval la lluvia comenzó nuevamente a cubrir el Velódromo que ya no con contaba con la misma gente que estaba desde temprano. Muchos se habían retirado por el frío, la lluvia o por su único motivo: Sepultura que ya había tocado. “Quiero ver los cuernitos bien arriba” demandó el cantante de Radical para anotarse un punto en las frases cursis metaleras de esta noche. Cerca de las 2:00 hs. comenzó la banda argentina Rata Blanca con un importante déficit de sonido para darle final a este festival. Muchos clásicos hicieron que el público en el pogo (ya cansado por horas) saltara y se moviera de un lado a otro entonando como un coro mugriento de barro. Y no quedaba duda de que los Rata se anotarían una frasecita a su show: “Vamos a rockanrollear un poco para quitarnos el frío”. Está bien, no es cursi pero es casi de ficción.

Forgotten Boys y Motosierra en DoS

FORGOTTEN BOYS y MOTOSIERRA por Marcelo Marques
En DOS. Jueves 19 de abril de 2007.

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Abril de 2007

Dos bandas con distinto estilo musical y diferente puesta en escena pudieron encontrar, la noche del jueves, miles de puntos en contacto con el rock. Esta misma noche también subieron al escenario los Silverados a los cuales no llegué a ver por razones de tiempo. Otra vez será.
Los brasileros de Forgotten Boys probaban sonido para su primera presentación en Montevideo mientras el público comenzaba a acercarse al escenario. Con la amenaza que sugiere un show un día de semana los FB lograron una buena concurrencia de público gracias a Silverados y Motosierra. Mostrando un perfil bajo, ¿porqué no?, iniciaron su debutante propuesta con un público que marcaba el ritmo con los pies y que a lo largo de las canciones se movía manifestando su aprobación. En muchos momentos la banda hacía recordar a Kings Of Leon y a veces hasta la parte rock ‘n’ roll de Jet involucrándose con esto en el fenómeno retro de esta década. Luego de un par de temas Gustavo Riviera (cantante y guitarrista) se quitó su camisa blanca con rayas de colores para quedar con un buzo negro al igual que sus compañeros excepto Flavio Cavichioli (baterista) quien estaba sólo con una bermuda mientras ametrallaba la batería con los palos y las gotas de sudor. A la derecha del escenario Zé Mazzei (bajista) con sus rulos en la cabeza detonaba su instrumento al mismo tiempo que marcos (Motosierra) se poseía compenetrado a su lado abajo del escenario. Del lado izquierdo Chuck Hipolitho (voces y guitarrista) ejecutaba sus riffs ramoneros lo más prolijamente que se puede hacer.
Los Forgotten Boys nacieron en San Pablo allá por 1997 cuando grabaron su primer demo y hasta ahora han tenido muchos cambios en su formación llegando a este cuarteto que debutó en DOS y que en 2005 grabaron para ST2 Records (una compañía discográfica de Brasil) el disco “Stand By The D.A.N.C.E.”
Luego de una seguidillas de canciones con gancho, los brasileros se despidieron tocando de espaldas al público mirando al batero que había dejado sus gotas evaporadas por el oscuro local. Una lección de rock ‘n’ roll de San Pablo. O brigado! No serán olvidados Forgotten Boys!

“A ver esas palmas!”, jadeó Marcos manoseándose alguna parte privada de su esquelético cuerpo luego de unos rabiosos temas en donde el cantante-serpiente sedujo a sus seguidores (y otros tantos) bajo un juego de luces importado del infierno. Desde la edición del disco “Life in Hell” y el cambio de bajista, los Motosierra han estado escupiendo más de lo normal sintiéndose a la vez más comprometidos en la escena. Si tuviéramos que elegir en una votación al mejor frontman uruguayo ganaría Marcos Fernández a quien nadie le saca los ojos de encima por no perderse ningún segundo del show de la banda. El calor (o calentura) corporal de Marcos comienza a activarse dando lugar a que se quite la campera de cuero como si fuera una Gatúbela de cabaret de las tinieblas. Leo tiene problemas con el bajo. Esto hace aburrir a Marquitos que bien sabe como entretenerse. Mientras resuelven los problemitas del bajo, el Gatúbela hace una de sus habituales y más esperadas poses de la noche: se mete el micrófono en el orto. Bueno...en realidad no se lo mete (creo), sólo lo apoya entre el pantalón de cuero y las nalgas sudorosas mientras se manosea nuevamente ahorcándose con el cable. Está cada vez más flaco. Parece que cumple con los requisitos de “la vida en el infierno”. Marquitos no es ningún careta, la tiene bien clara arriba y abajo del escenario aunque sea dos versiones de él mismo. Luego de superar el déficit de sonido del bajo, Luis (guitarrista) sintió sobre sus hombros al alterado cantante a la vez que el público hacía los coros para el final de la canción.
“Los chicos quieren rock, las chicas quieren pija!!!” explicó Markkkitos y giró el cable del micrófono tipo lazo del oeste nuevamente para enredar a Luis que seguía tocando sin que nada le importe. Al igual que Walo (baterista) a quien desde el fondo del escenario le chupa un huevo las excentricidades (ya normales para él) del cantante de su banda y se dedica a reventar a palos a la batería con la misma intensidad con la que Marcos se manosea. Y entre manoseo y manoteo alguien del público se pone violento y lo expulsan del local. Pero nada de esto hace que Motosierra deje de tocar. Obviamente. Para el final Marcos invita a subir a Silverados, Forgotten Boys y parte del público al escenario y así terminar cantando todos desacatados. Un final patético pero rendidor. Marquitos: Andá pensando nuevas poses para el próximo show y comprate el Kama Sutra!

Bryan Adams en el Estadio Centenario

BRYAN ADAMS por Marcelo Marques
Estadio Centenario 02/03/2007

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Marzo de 2007

No recuerdo la última vez que algún artista se haya presentado en el Estadio Centenario sin contar festivales (CREA y Fiesta de la X.) Por lo general, en los últimos años los recitales de público masivo se han hecho en el Velódromo. Pero sin duda un artista como Bryan Adams con 47 años arriba se merecía rotundamente el Centenario. Cambiado de fecha para un día después, el recital fue suspendido el 1º de marzo por problemas meteorológicos que afectaron el vuelo del artista desde Buenos Aires a Montevideo. De todas maneras el clima del viernes favoreció la presentación.
Luego de atravesar la cancha corriendo, Bryan Adams subió a las tablas a las 22:00 hs. aprox. para abrir su “Anthology Tour” con “Can´t stop this thing we started” y recorrer por una lista de éxitos toda su colección musical (“I need somebody”, “All for love” - el tema central de la película Los Tres Mosqueteros que cantaba con Sting y Rod Steward – y sus decenas de hits pegadizos.) Aunque el escenario no era nada del otro mundo, lo novedoso era la originalidad de la disposición en que estaban situados dos micrófonos en cada extremo del mismo por el cual el canadiense y su guitarrista desfilaron en la noche. En su primera visita a Uruguay, agradeció a la audiencia y contó que la noche anterior había salido a conocer la ciudad (terminó en Fun Fun.)
En “Summer of ‘69” (si no conocés esta canción comprate una radio) la Tribuna Olímpica se vino abajo y se acurrucó en el bolsillo del artista, quién vestido de negro al igual que los restantes integrantes de la banda (guitarrista, bajista, baterista y tecladista) siguió regalándonos una seguidilla de clásicos como “Let’s make a night to remember” y “Back to you”.
El primer contacto físico (sí, físico!) con los fans fue acompañado por “The best of me” cuando Bryan bajó por una estrecha escalera sostenida por unos securities y se dejó llevar por el instinto hacia una parte del pogo (en su mayoría femenino) hasta introducirse en él. Todos se acercaron y extendieron sus brazos para tocar al artista que continuaba cantando perdido entre la multitud. El regreso al escenario fue ovacionado. Cuando subió hizo un gesto a modo de comicidad tocándose el culo y mirando para atrás como forma de justificar el manoseo del cual había sido víctima voluntaria. Así coqueteó con el público hasta elegir a una chica del pogo para que cantara “When you’re gone”, tema del disco On a day like today cantado a dúo con Melanie C. La diferencia es que no estaba la ex Spice Girls pero apareció Claudia La Elegida, quién trepó, habló con su ídolo, se le colgó y desafinó perforando así los oídos de los presentes. De todas formas, el público le regaló a la chica el típico cantito de tribuna “Olé, olé, olé, olé, Claudia! Claudia!”
La audiencia uruguaya se estaba divirtiendo como nunca con un excelente artista que pasó toda su carrera cosechando éxitos año tras año. Pero Bryan no fue el único ovacionado sino que su guitarrista Keith Scott se llevó miles de aplausos de la Olímpica. Corría, bailaba, ejecutaba su instrumento de espaldas, jugaba con éste al ula-ula y hacía coros y solos de viola. Impresionante.
El pop-rock y las baladas lograron que el público mayormente joven-adulto superior a los 25 años, se conectara toda la noche y no se aburriera ni un segundo. Luego de “The only thing that looks good on me is you” vinieron unos minutos de espera y apareció para brindar dos canciones más previas a un “Gracias Montevideo”. No habló casi español a lo largo del recital. La banda se despidió pero el broche de oro recién llegaba después de casi dos horas de show, cuando Bryan efectuó cuatro temas más a modo de adiós con su guitarra acústica. Conmocionado dijo que nunca había visto un público como éste. Sonó sincero, no protocolar.
Fue el primer recital masivo del año 2007en Montevideo de un artista internacional. ¿Habrá más este año? Ojalá que sí. Cerrando con “I’ll always be right there” de su disco MTV Unplugged Bryan se fue como volvió: atravesando la cancha corriendo. Imperdible. Una noche para recordar por siempre.

Jaime Roos en Piriápolis

JAIME ROOS por Marcelo Marques
18 de febrero de 2007, Piriápolis


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Febrero de 2007

La noche anterior a la presentación en Piriápolis, el nuevo show de Jaime Roos fue suspendido en Punta del Este por motivos del tiempo climático. Así que la gira presentación de “Fuera de Ambiente” comenzó en el balneario / ciudad de más variedad de turistas en verano.
Por las calles internas y por la rambla la gente parece hacer un vía crucis para llegar a ver al señor del bigote. Algunos se vistieron como quien va a una cita a ciegas y desfilan por una pasarela. El atardecer es una pintura de colores pasteles que sirve como previa mientras en el escenario prueban sonido. El último disco de Roos ya es cuádruple platino y no se vende en disquerías, sólo se puede comprar en las Estaciones Ancap a un precio menor que el habitual como forma de combatir contra la piratería. Las vidrieras de ciertos comercios están cubiertas de afiches presentando este show gratuito pero ninguno tiene el horario.
El público está listo en el Pabellón de las Rosas esperando al uruguayo. A las 21:30 Jaime sube al escenario para bajarse al instante por problemas con el sonido mientras el viento comienza a soplar. Cuando parece que está todo preparado Roos intenta conformar al público: “Muchas gracias por la paciencia. En 15 minutos comienza el show”, pero no. Sigue soplando. Fueron más de 15. Resoplando.
Un insustancial presentador intenta hacer diferencias entre uruguayos y argentinos a modo de participación sin tener mucha respuesta ni retorno. “Siga el baile” abrió el espectáculo con un gran coro murguista que fue el pilar fundamental en los mejores momentos del show. El segundo tema fue “Catalina” dedicado a la madre fallecida de Roos en el proceso de preparación del nuevo disco. El entorno panorámico es ideal: una caja abierta al mar con techo de noche oscura estrellada, alfombra de público, escenario de frente y paredes de balcones con curiosos mirones cómodos como palco estelar. La banda que acompaña a Jaime incluye al querido Hugo Fattoruso que en “Durazno y Convención” ejecutó el acordeón salvándole la voz al cantante. El viento sopla, el frío se instala y la turba multa lo presiente. Comienza un desfile de canciones como “Viviendo”, “El último tren pasaba” y un tema dedicado a su mujer Verónica que “anda por ahí”, señaló el señor Bigote. Aunque su voz ya no es la misma, Roos continúa su trayecto porque sabe que los músicos que lo cortejan son el soporte perfecto para la ejecución de sus obras. La banda sonó fresca. El público aplaudió entre tema y tema. Y se vino nomás “Amándote”, la cual fue coreada por todos los presentes. Fattorusso se destacó con un breve solo en los teclados. Entre los temas de “Fuera de Ambiente” sobresalieron “De la canilla” y “Por amor al arte.” La primera “debería llamarse La Bombachita”, acotó Jaime, y la segunda es una nueva murga. La gente siente frío. Algunos comienzan la retirada. Otros recién llegan. Hasta aquí todavía no se presiente una buena conexión con la audiencia que todavía no ha entrado al bolsillo. Sin duda los clásicos inmunes son los que la gente espera y los que hacen que haya una respuesta contundente. Frío. Y otra más: “Brindis por Pierrot.” Más frío. Yo sin abrigo. Gracias Jaime por este show. En serio. Pero me voy como se han ido tantos. Gracias Fattorusso. Mi retirada es con “Los futuros murguistas.”

Estelares en El Pony

ESTELARES por Marcelo Marques
-Obras narrativas suspendidas por el aire-
en El Pony Pisador al aire libre 21 de diciembre de 2006.

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Diciembre de 2006

Invitados por Cursi y presentando temas de su nuevo disco Sistema Nervioso Central, la banda de La Plata (Argentina) se subió al efímero escenario de El Pony para enseñarnos su actual rock melódico. Manuel Moretti (guitarrista y cantante), narrador que se alimenta de poetas tangueros, describió con su taciturna voz experiencias personales que solieron jugar en una ofrenda al dolor como los misterios más enigmáticos del universo. Acopladas a las guitarras viajeras sobre una base de batería y bajo, las leyendas de amores y desencuentros que Moretti cantó entraron en los oídos del variado público.
La calle Bartolomé Mitre estaba cargada de personas. Con el escenario dando la espalda a la Peatonal Sarandi, las mesas de los bares no sólo habitaban las veredas o los decks en boga sino también la calle. La gente iba y venía por las angostas aceras mientras otros se hechizaban con los Estelares. Los más cansados con tal de tomar una cerveza fría buscaban un asiento al menos, sin importar el calor en el interior de algún boliche por Mitre. Para ellos y algunos más, la música de la banda era el chill out de sus oídos.
Más allá del melodrama expulsado por las cuerdas vocales de Moretti, se pueden percibir sensaciones de la banda vinculadas más a la esperanza. “Ella dijo” fue sin duda la canción de su nuevo disco que más pegó en la noche de El Pony en donde los Estelares prometieron regresar mediante un “Hasta Siempre”.